24 de septiembre de 2012 a las 12:15

Desde su constitución en el 2004, la Asociación de Empregadas de Fogar Xiara de Santiago ha estado presidida por Carmela Casal Ruibal (Rois, 1951). Los recientes cambios legislativos aprobados para el sector, que obligan a que todas estas trabajadoras estén contratadas y coticen a la Seguridad Social, son para ella «un avance» pero algo «insuficiente» porque consideran que será difícil hacer cumplir la ley si no se hacen inspecciones en los hogares.
-El sector de las empleadas del hogar estaba un poco desmadrado, ¿por eso nació Xiara?
-Llevaba desmadrado toda la vida. Yo nací en una aldea y allí la gente más humilde mandaba a sus hijas a servir, como se decía antes, y siempre las explotaron. Eran trabajadoras esclavas. Venía para una casa una rapaza con catorce o quince años, interna, que le daban de comer las sobras, le ponían un mandilón, la vestían y la calzaban, la metían en un cuartiño en la cocina con un catre y punto. Y trabajaban día y noche, porque si había personas mayores enfermas, o niños, quien se levantaba era ella.
-La situación ha cambiado, pero aún siguen ustedes explotadas…
-Ha cambiado en el sentido de que más personas, ante la necesidad de conciliar su vida familiar y su trabajo, necesitan a una persona que haga el trabajo de la casa. Pero el resto tampoco cambió tanto. Sigue habiendo mucha gente que piensa que la empleada del hogar es una pobre diablo que va a su casa a ganar unas pesetas y que marcha y ya está.
-Y la nueva ley parece que tampoco va a lograr cambiar eso, ¿no?
-A ver, cambió algo, al menos estamos contratadas, vamos cotizando…
-Las que lo están…
-Bueno, sí, pero bueno la ley está para que todos la cumplan, el que no la quiera cumplir ya sabe a lo que se arriesga. El problema fundamental es que no va a haber inspecciones y mientras la ley no permita inspecciones como en cualquier otro puesto de trabajo y darle de vez en cuando un sustiño a alguien, pues seguiremos igual.
-Habrá quien diga que si tiene que pagar el sueldo y también la seguridad social, ya no le salen los números.
-Hay ayudas. La Seguridad Social paga una parte, el empleador otra y la empleada la otra. Depende de a cómo le pagues la hora. Y todo el dinero negro que genera está actividad sin control generaría unos ingresos al Estado que igual así no habría que hacer tantos recortes. Todo trabajo tiene que generar una cotización. Este también.
-¿La nueva ley las deja satisfechas?
-No, insatisfechas. Agradecemos las mejoras, pero no son suficientes.
-¿Qué falta?
-Tenemos que tener derecho a paro, que seguimos sin tenerlo. A ver por qué seguimos siendo especiales. El régimen de las internas sigue sin definirse y es legal que no puedan salir de la vivienda. Tampoco se nos reconocen las enfermedades laborales ni el derecho al cobro de salarios impagados. Todo esto falta. Y, además, no estamos de acuerdo con las bonificaciones a los empleadores, que se dan si son familia numerosa y no por nivel de ingresos. Eso es injusto, porque hoy son los ricos los que más hijos tienen y los que menos cobran se quedan sin las ayudas. También echamos en falta medidas efectivas para evitar los abusos de las agencias privadas de colocación, que literalmente roban, porque cobran el triple a los empleadores de lo que pagan a las empleadas.
-¿Cuánto se debe pagar por una hora de trabajo?
-Nosotras creemos que 10 euros es lo justo si son pocas horas y se puede bajar a ocho o así si el contrato es de más horas.
-Pero con la crisis habrá quien tire los precios.
-Desgraciadamente. Hay quien trabaja por cinco euros la hora y sin contrato. Y eso no es justo. Es esclavitud. Por eso desde Xiara incidimos en la información, que conozcan cuáles son sus derechos y lo que les pertenece. La crisis también está haciendo que muchas que antes eran empleadoras, ahora están siendo empleadas de hogar. Eso también se nota.
-Pero hay muchas empleadas que no quieren el contrato y muchos empleadores que antes de hacerlo prefieren echarlas.
-Lo sé, pero es por ignorancia. Sin contrato el empleador corre unos riesgos terribles, porque es tener a una trabajadora en situación ilegal. ¿Y si tiene un accidente? ¿Y si queda minusválida? ¿Y si cae por una ventana y muere? El empleador tendría unas responsabilidades económicas y legales muy serias. También tienen que pensar en eso.

Fuente: La Voz de Galicia